No puedo creer que no vayas a estar cuando vayamos a Madrid por Navidad.

Te veo en las fotografías y aún siento tu piel en mis dedos. La suavidad de tus piernas y ese cutis que era un milagro digno de publicación científica. Veo tus deformadas manos y ese dedo pulgar de tu mano derecha que bailaba independiente y que yo me empeñaba en sujetar, por si a ti te incomodaba.

Me gustaba tanto verte sonreír…Sé que te fastidiaba no tener tus dientes, más por coquetería que porque los necesitases para comer. Pero yo adoraba esa sonrisa dulce y especial que solo tú podías darnos. Como si fueras un ángel. Porque llevar 12 años sin moverte, solo sentada o tumbada, y dependiente de otra persona, no era para ofrecer sonrisas a nadie. Pero cuando aparecíamos por tu casa, olvidabas dolores y tristezas y ahí aparecía ese regalo iluminando tu cara y tus ojos…

Después, con la exquisitez de la reina de Inglaterra, cumplías perfectamente con tus funciones de ama de casa, como siempre lo hiciste de manera extraordinaria (no ibas a dejarlo ahora, con 96 años) ofreciéndonos bebidas y comida. “Diaannaaa, saca unas coca-colas y unas patatas o algo…”

No puedo creer que en la cena de Nochebuena no podamos compartir contigo las últimas novedades y reír con tus frases épicas de otros tiempos, esas que solo nosotros entendemos:

  • Esú…qué ganas…

  • Uuuuu…qué poco!

  • No es sino un chalecito adosado

  • Tú lo que necesitas es un armarito escocés

  • No, sino me habéis superado

  • Quiero éste mismo, pero más caro

  • Tú, lo echas todo en crudo…

En esa mesa de Nochebuena hace mucho tiempo que me faltan otros seres queridos. Como seguro ocurrirá en las casas de millones de personas en todo el mundo.

Les recordaremos, y aunque sea solo por ese recuerdo, volverán a estar con nosotros una vez más.

Va por vosotros:
Luis, Emma, Jose Luis, Paquita, Manolo, Pili, Chichita, Marina, Alejandro…

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3 Comments

  1. He comenzado a leer tu blog porque tu hermana y yo compartimos salida al parque con los lolos como dice ella. Ayer me habló de tus ganas de escribir . No dejes de hacerlo por favor , hay “algo” muy dulce y cercano en tu forma de expresarte. Gracias por tus pensamientos y por compartirlos. Leyéndolos te das cuenta de la cantidad de cosas que tenemos en común las personas y no sabemos , ¡¡¡¡ no solo los 50!!!

  2. Hola Rosa,
    Muchas gracias por pasarte por este Blog y por tu comentario. Me anima mucho para continuar. Empecé a escribir porque siempre me gustó hacerlo, he comprobado que es una buena terapia y comentarios como el tuyo me confirman que compartir lo que pienso y siento, puede ser interesante.
    Y tienes razón, por muy diferentes que seamos aparentemente los seres humanos, creo que la mayoría anhelamos las mismas cosas esenciales de la vida.

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