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Coca-Cola produce alrededor de tres millones de toneladas de envases de plástico al año, lo que equivale a 200,000 botellas por minuto.

Según Bea Perez, responsable de sostenibilidad de Coca Cola, la empresa no abandonará las botellas de plástico de un solo uso porque los consumidores aún las quieren. Esta perla la soltó ni más ni menos que en el Foro Económico Mundial, celebrado en Davos este mes de enero.

En 2019, la organización benéfica Break Free from Plastic realizó una auditoría global de residuos plásticos. Y resultó que Coca Cola era la marca más contaminante.
¿Y se atreven a decir que la culpa la tenemos los consumidores porque no queremos abandonar la botella de plástico?

¡¡Lo que faltaba, hombre!! Y me han cabreado tanto que he tomado una decisión superdrástica, que comparto con vosotr@s.

Soy consumidora de Coca Cola desde mis 4 años más o menos, lo que significa que llevo bebiendo este líquido negro unos 50.

Recuerdo que a los 7 años, me bebí a escondidas una botella de litro, aquella de cristal verde (qué recuerdos…), con tanta ansia, que me dieron unos gases terribles y un fuerte dolor de barriga. Terminé en el hospital bajo sospecha de mis padres de una apendicitis. A partir de ahí, me vigilaron muy de cerca.

De adulta descubrí que podía beber Coca Cola libremente y me sentí feliz. Y fui aumentando progresivamente la cantidad diaria con los años. Hasta que llegué a suprimir el agua y necesité llevar siempre una botella en la mano, o tener un vaso lleno cerca. No sé la de veces que he soportado la preguntita, especialmente en el trabajo: ¿pero cuánta coca cola tomas?. Siempre pensaba: “Y tú, ¿cuánto cigarros fumas o cuántos cafés bebes?”. Pero la manía que tiene la gente de meterse en la vida de los demás es otro tema, del que ya hablaremos…

Y llegué hace unos años a la tremenda cifra de 4 litros diarios de Coca-Cola Zero Zero, más las latas que caían, casi cada día, si salía a tomar algo.

Todo esto os lo cuento por una razón. Cuando leí las declaraciones de la Sra. Beatriz Pérez y, además, supe que la empresa de la que soy fiel consumidora, es la mayor productora de desechos plásticos, tomé la decisión de dejar de beber Coca-Cola para siempre. Sra. Pérez y demás directiv@s de Coca-Cola: habéis perdido a la que posiblemente haya sido vuestra mejor clienta.

Siempre he pensado que está en manos de los consumidores poder cambiar las cosas y frenar el cambio climático.

Bea Pérez dijo que la empresa podía “acomodar a los consumidores” para lograr sus objetivos. ¡De eso nada! ¡La demanda es la que marca el camino! Y si el consumidor exige que las empresas a las que compran sus productos, obtengan su materiales, fabriquen, distribuyan y vendan de forma responsable y sostenible, no les quedará más remedio que hacerlo.

Cada persona tiene su cuota de responsabilidad en lo que está ocurriendo. Y ésta será mi aportación. La verdad es que son unas cuantas botellas de plástico menos…

Por cierto, hoy es mi 5º día sin una gota de Coca-Cola y nunca lo hubiera dicho, pero no la echo de menos. Y además, ¡¡qué rica está el agua!!.

¿Algún otro adict@ se anima a dejarla?

Un abrazo,

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